No eres el centro del Universo
“A veces las personas son hermosas. No en apariencia. No en lo que dicen.
Sólo en lo que son”
Markus Zusak
¿Alguna
vez has sentido que todas las miradas están sobre ti en situaciones sociales
normales? Este fenómeno, conocido como el “efecto foco”, puede provocar timidez
y ansiedad. Si bien a menudo podemos sentir que somos el centro de atención en
situaciones sociales, los expertos han descubierto que las personas en realidad
prestan mucha menos atención a lo que estamos haciendo de lo que podríamos
pensar.
¡No todo
el mundo te está mirando!
¡No, no
eres el centro del Universo!
“El
efecto foco” es un término que utilizan los psicólogos sociales para referirse
a la tendencia a sobrestimar la importancia que los demás prestan a nuestra
persona. En otras palabras, es ese tiempo y esa situación en los que tendemos a
pensar que hay un foco de atención sobre nosotros en todo momento, y que además
esto es para resaltar nuestros errores o defectos para que todo el mundo los
vea.
Esto ya
nos indica que algo no va bien en nosotros, en nuestra gestión emocional. Evaluamos de manera distorsionada la
realidad. Sentirnos así de focalizados y
observados nos puede llevar a sufrir una gran ansiedad y esto a la vez afecta a
nuestras capacidades de desarrollo en el trabajo, en las relaciones, en nuestro
entorno…
Si
caemos continuamente en la trampa del efecto foco de atención, podemos dejar
pasar oportunidades basándonos en la suposición errónea de que los demás nos
analizarán y juzgarán por ellas.
¿Por qué
sucede esto? ¿Qué me pasa para sentirme así?
Según
los expertos en Psicología esto es un tipo de distorsiones cognitivas conocidas
como “sesgos egocéntricos”.
· Este tipo de sesgo cognitivo distorsiona la forma en que vemos las cosas al
hacer que dependamos demasiado de nuestras propias perspectivas, en lugar de
adaptarnos para tener en cuenta otros puntos de vista.
· Otro ejemplo común de sesgo egocéntrico es el efecto de falso consenso, que
nos hace suponer que la mayoría de las demás personas comparten las mismas
creencias y opiniones que nosotros.
· También está la ilusión de transparencia, que describe cómo las personas tienden a creer que los demás son capaces de discernir lo que estamos pensando o sintiendo.
En
cualquiera de los casos significa que nuestros juicios están anclados en
nuestras propias experiencias.
¿Qué
hacer para resolverlo?
La
verdad deciros que se necesita trabajar en uno mismo. El primer paso es ser
consciente de qué esto sucede, de que estamos actuando desde este modelo cognitivo. Si bien es difícil evitar por completo esta forma de pensamiento limitado, ser consciente de ella a veces puede reducir su influencia sobre ti.
Básicamente, si hiciste algo de lo que te arrepientes, o si hay algo que te
hace sentir cohibido, intenta evaluar la situación de manera realista y piensa
en la probabilidad de que otras personas lo noten. Esto sería lo básico a nivel
personal, sin embargo, si estas situaciones te suponen angustia y malestar, lo
prudente es ponerse en manos de un profesional que te oriente y guíe en el
camino de la superación.
No te agobies, si queremos somos capaces de cambiar nuestros modelo de comportamiento social y personal.
¡Venga, ánimo!!
Almudena Alcaide Martín
Salud Emocional



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