¡¡Tanto calor!!

 


“La salud es la justa medida entre el calor y el frío”

Aristóteles

 





Siempre hemos oído que el clima afecta a nuestro estado emocional.  Tan es así que hasta el refranero popular hace referencia a ello.  La primavera nos altera y el otoño nos deprime con la merma de luz. A algunas personas el invierno puede producirles ansiedad…

¿Y el verano?

¿Las altas temperaturas?

Pues también nos desbaratan los sentidos.

Somos todo uno y si sufre nuestro cuerpo por cualquier cosa, nuestra mente también y entonces los pensamientos se distorsionan y a continuación las emociones pueden llegar a desbordarse.

Las temperaturas tan altas que estamos sufriendo estos días con esta ola de calor invasiva que cubre toda la península favorece que las personas nos irritemos con mucha facilidad,  incluso hasta llegar a puntos de agresividad.

¡El calor físico y el emocional van de la mano!

Es curioso, pero resulta que es así

Por ejemplo, cuando tomamos una taza de chocolate caliente, o leche o te, para irnos a acostar cuando tenemos frío, nos reconforta.  Este hecho hace que nuestro cuerpo tome temperatura y de este modo nuestra mente se tranquiliza.

Buscamos en el calor físico el refugio a nuestras necesidades emocionales, sin saber cómo ni para qué, de manera natural y tan primaria como cuando somos bebés y buscamos el contacto físico con nuestra mamá.

Así pues, en buena medida, el calor físico ayuda a reducir sentimientos de aislamiento, soledad y nos abre a la generosidad.  Todo ello en equilibrio favorece….

¡El calor humano!

Sin embargo, como todo en la vida…. Hemos de encontrar el equilibrio y este calor sofocante que tenemos encima, que no hay modo de paliar por más que lo intentemos, es un exceso y por lo tanto puede llegar a desajustar nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Peleas, riñas, disgustos…. aparecen ahora con mayor medida en muchas familias.

El desorden del cuerpo desbarata el alma.

Entonces….

Mucha agua, mucha calma, sombra sobre nuestra cabeza y…… más agua.

¡Cuidaos mucho!

 

 

 

Almudena Alcaide Martín

Salud Emocional

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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