La culpa siempre es del otro
“Si actúas como una víctima es probable que seas tratado como tal”
Paulo Coelho
Supongo
que es más fácil. Supongo que, si le
echo la culpa al otro, me siento mejor porque pongo el foco fuera de mí,
¡Basta
ya!
Es
verdad que somos el resultado de lo vivido y lo aprendido, pero llega un
momento, un tiempo, en la vida, en el que ya no vale decir …. “me hicieron”,
“me dijeron”, “me enseñaron”, “yo soy así”….
¡Se
puede cambiar!
¡Siempre
se puede cambiar!
Claro que,
si no soy responsable de mi persona, ni de mis actos, ni de nada de nada…, pues
todo es mucho más sencillo. ¡La
responsabilidad no es mía! La responsabilidad está lejos de mí.
Este es
un papel de víctima que lo único que pretende es evitar la crítica ajena y la
propia. La persona lo sabe, pero es
mucho más cómoda esta posición que la de tomar partido por uno mismo y
trabajarse para mejorar.
El
victimismo “protege” a la persona con una especie de inmunidad por la que todo
lo que hace y/o dice no le corresponde.
En definitiva, no es más que un chantaje que el sujeto hace a los demás
y así mismo. Es un engaño sostenido que
le sirve para mantenerse en el miedo, en la inmovilidad y en el
convencionalismo.
¡Valor!
Valor es
lo que les hace falta a estas personas para entender que son los dueños de su
persona y que, fueran sus enseñanzas las que fueran; fueran sus vivencias las
que fueran, tienen que ponerse firmes ante sí mismos y ser capaces de decir….
¡Yo soy
el dueño y responsable de mi vida!
Continuar
en este papel de víctimas es una opción, no cabe duda; pero no saben lo que se están perdiendo.
Hacer
frente a las situaciones vitales a veces es duro, pero es una lección que hay
que realizar y de la que aprender. Es un
riesgo que asumir y es el camino para encontrar la felicidad, pues esta la
encontraremos cuando de verdad nos sintamos libres de condicionamientos ajenos.
Almudena Alcaide Martín
Salud Emocional



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